LA PATRIOTA

I S A B E L   R U B I O – “L A   P A T R I O T A”

Por: M.Sc. Enrique Giniebra Giniebra, asesor histórico

Isabel Rubio forma parte de una generación de patriotas donde también se destacaron Mariana Grajales, María Cabrales, Luz Noriega, Regla Sacarrias, Catalina Valdés, Adela Azcuy, Magdalena Peñarredonda, entre otras. Pero la insigne capitana vueltabajera fue la pinareña más consagrada en la lucha contra el colonialismo español en su región, según consta en su hoja de servicio.

Isabel Rubio y el movimiento conspirativo

En el período de la tregua fecunda Isabel Rubio se convirtió en una ferviente defensora de la causa independentista, trabajando con los jóvenes para organizar un fuerte movimiento conspirativo. Su formación intelectual y experiencia en la medicina, contribuyó a convertirse en una figura respetada por todos, como lo expresó a familiares y amistades en diferentes oportunidades, mediante cartas, que aún se conservan en la actualidad.

El liderazgo que asumió entre la juventud del extremo más occidental, la llevó a establecer estrechos vínculos con la dirección de la emigración revolucionaria Cubana radicada en los Estados Unidos y desde que comenzó la guerra de independencia de 1895 sus esfuerzos se encaminaron a organizar el levantamiento armado contra el poder colonial, por ello, durante el paso de la Invasión a Occidente por Paso Real de Guane, el general Antonio Maceo se detuvo para compartir con ella.

Todo su quehacer en defensa de Cuba lo llevó a cabo en los lugares donde vivió la mayor parte de su vida, bien en Las catalinas o Paso Real de Guane.

Paso Real de Guane: su patria chica

Paso Real de Guane: su patria chica

El poblado de Isabel Rubio en el municipio de Guane, constituye uno de los lugares más antiguos de Vueltabajo. Su origen está asociado a la trayectoria del impetuoso río Cuyaguateje, en su margen oeste en una pequeña elevación en los límites del Bosque de Piedra.

El nombre originario seria Paso Real de Guane, al estar situado en el cruce del camino real de Vueltabajo por el paso del río llamado del Pellan, constituyendo un sitio estratégico con acceso a todos los lugares de la región más occidental. Para la primera mitad del siglo XIX estaba reconocido como aldeílla donde existían un grupo de viviendas, comercios y familias fundadoras.

En la década del sesenta del propio siglo XIX el poblado se extendía de oriente a poniente, con una extensión de 774 varas, a ambos lados del camino Real que en este punto doblaba al norte para dirigirse a Guane, aún perduran las huellas de ese vial a pesar de su existencia desde hace más de 4 siglos.

En la calle principal existían entonces dos casas de mampostería y teja, dos de tabla y teja, 8 de embarrado y teja, 10 de embarrado y guano para sumar un total de 24 casas. Entre los servicios principales había una carpintería, una platería, 2 zapaterías, 3 tiendas mixtas con panadería y posada, una talabartería, una escuela y una pequeña tabaquería. La población ascendía a 85 habitantes, 46 de ellos eran blancos.

Del poblado partían además caminos hacia Mantua, pasando por las vegas del naranjal hacia el oeste, vial de donde partía otro camino para hato Viejo de Guane y La Pimienta. Además el que se dirigía al embarcadero de Guadiana, San Julián y al cabo de San Antonio, por Paso Real también pasaban las personas que iban o regresaban de las Catalinas.

La Casa de Isabel Rubio

Plano exterior, salida al patio casa Isabel Rubio.

La casa de Isabel Rubio, aún en la actualidad expresa la arquitectura del siglo XIX, constituyendo un inmueble de especial jerarquía del poblado, con características arquitectónicas comunes a las construcciones de su tipo en Pinar del Río, durante el periodo colonial, con planta en L, amplios vanos, con puertas y ventanas lisas de dos hojas, tiene puntal alto con amplios espacios interiores, piso de loza de cerámica con muros o paredes de ladrillos y techo de madera y teja. La galería interior y el portal principal, tienen columnas de base redonda y capitel toscano.

Las primeras referencias de la vivienda de Isabel Rubio, situada en el otrora poblado de Paso Real de Guane, aparecen en el testamento de su madre en julio de 1845, cuando da fe de su reciente construcción.

Entonces la morada no tenía las mismas características, porque aunque su parte delantera era de mampostería con cubierta de madera y teja, la posterior fue construida con madera y teja, estando dedicada a cocina.
Los estudios realizados han determinado que la majestuosa vivienda de Isabel Rubio fue reconstruída probablemente en la década del ochenta del siglo XIX, adquiriendo su estructura actual.

Poblado de Paso Real de Guane

Estaba situada en la parte de mayor jerarquía del poblado de Paso Real de Guane, a menos de 200 metros del paso del Pellan, por donde se podía pasar el río Cuyaguateje, siguiendo el derrotero del camino Real de Vueltabajo. Sin embargo las impetuosas crecidas no llegaban al sitio por la altura donde se fue definiendo el surgimiento del primitivo caserío.

El entorno de este sitio escogido para fomentar un poblado es realmente uno de los más pintorescos de Vueltabajo. Aquí la geografía con sus particularidades impuso la preferencia del hombre fundador. La Sierra de Paso Real de Guane, a corta distancia como el testigo montañoso más occidental de la Cordillera de Guaniguanico, y los bosques aledaños, le han dado siempre a este poblado un sello particular, con un bello paisaje, donde armoniza con el cauce del inquieto río.

El veguerío del entorno, bañado por el Cuyaguateje

El veguerío del entorno, bañado por el Cuyaguateje, posibilitaba una gran productividad, por tales razones los asentamientos humanos en este lugar serían desde el siglo XVI, coincidiendo los límites de las haciendas de San sueñas, Hato Potrero, San Julián y las Catalinas, todas con importantes producciones de tabaco y ganado.

Durante mucho tiempo Paso Real compitió con Guane como principal centro poblacional en el siglo XIX, pero ambos puntos poblacionales interactuaron manteniendo sus propias características.

Quizás por ello desde los años ochenta del siglo XIX existió un fuerte movimiento conspirativo, con epicentro en la casa de Isabel Rubio, mientras jóvenes de los alrededores en reiteradas oportunidades realizaron reuniones y protagonizaron alzamientos militares contra España.

Los servicios que ofrecía Isabel en materia de salud a los pobladores contribuyo a darle mayor popularidad a la patriota y enmascarar ante los partidarios del colonialismo toda su labor a favor de la independencia
A Cándido Parra, esposo de su sobrina Blanca Rosa, le escribió en una carta intima el 25 de febrero de 1884 “… En cuanto a ti obra con pie de plomo, pues este adversario es temible, siempre es preciso estar en guardia.” “… la honradez tiene su recompensa en la vida.”

En el periodo de la tregua fecunda Isabel Rubio se convirtió en una de las principales defensoras de la causa independentista, trabajando política e ideológicamente con los jóvenes vueltabajeros para organizar un fuerte movimiento conspirativo, su formación intelectual y su experiencia en la medicina, contribuyó a convertirse en una figura respetada por todos.

Isabel Rubio y la emigración cubana en Estados Unidos

A raíz de la década del noventa del siglo XIX eran conocidos entre la juventud Guanera los contactos de la patriota con la emigración, a partir de sus vínculos con dos de sus hijas: Isabel, casada con el coronel Enrique Canals y Rosa María esposa de Ramón Penichet, residentes en los Estados Unidos. Según testimonios familiares la patriota aprovechó los viajes personales para contactar con figuras importantes, incluso con José Martí. Lo cierto es que los organizadores de la contienda del noventa y cinco conocían que de forma organizada y secreta se conspiraba en el extremo occidental de vueltabajo y los comprometidos esperaban por la orden de alzamiento.

En medio de un ambiente tenso, le costaría mucho trabajo a Isabel controlar el ímpetu de los que se nucleaban a su alrededor, así sucedió en abril de 1895, cuando por actitudes de rebeldía contra la corona española, fueron detenidos su hijo Modesto y José A. Ríos. Al obtener la libertad por falta de pruebas para condenarlos, les expreso ¡muéranse antes de volver a dejarse aprisionar!

Isabel Rubio y los alzamientos independentistas de 1895

Los alzamientos independentistas de 1895

En esta región se realizaron varios alzamientos el primero dirigido por el doctor en medicina Rogelio Robaina, el 23 de septiembre de1895 en Las Martinas, y a continuación se preparó un levantamiento simultáneo en diferentes lugares de la provincia donde tuvo esta valiente mujer su protagonismo, así el 23 de octubre en La Grifa y Las Catalinas familiares y personas de confianza se alzaron y recorrieron en son de guerra la mayor parte del territorio, ocupando los lugares ya mencionados y el poblado de Paso Real de Guane, contactando con la patriota, quien les informo de la contraorden de volver a la tranquilidad. En esta parte del territorio estos jóvenes fueron protegidos y el ejército colonial no pudo detenerlos, como sucedió en San Juan y Pinar del Río, donde un grupo de alzados fueron apresados y enviados a las cárceles españolas.

La llegada de la Invasión

Prácticamente la región más occidental estaba en plena rebeldía en los meses finales de 1895, así quedaría demostrado cuando en los primeros días de 1896 se anunciaba la proximidad de la columna invasora dirigida por el general Antonio Maceo y el avance de las tropas de avanzada sobre Vueltabajo. Cuando el comandante Antonio Varona hace acto de presencia en territorio de Guane se habían producido sendos alzamientos desde los días 10 y 13 de enero desde Sábalo a Las Catalinas, Paso Real de Guane y Remates. Prácticamente este territorio estaba en manos de la juventud local y aunque la contribución organizativa desde el punto de vista militar se realizo por la colaboración de Varona y los oficiales que lo acompañaban, todos los poblados y territorios de los actuales municipios de Guane, Mantua y Sandino estaban ocupados por los jóvenes recién incorporados al Ejercito Libertador.

Modesto Gómez Rubio, Hijo de Isabelita.

Su hijo Modesto Gómez Rubio que había nacido en 1865 en Guane, y era médico cirujano, cuando la invasión avanzaba hacia el occidente, se trasladó hacia la región de Bahía Honda, junto a su sobrino César Díaz y otros guaneros para recibir a Maceo.

Se destacó como médico a lo largo de la guerra. A partir de la segunda mitad del año 1896 estuvo en el Cuartel General de Maceo. Ocupó el cargo de jefe de Sanidad a nivel de Brigada y más tarde en la Primera División, hasta finalizar la guerra. Fue elegido delegado a La Asamblea de Representantes de la República de Cuba. En las elecciones parciales del primero de noviembre de 1910 en Pinar del Río y electo Representante a La Cámara por el Partido Liberal. Muere en 1924.

20 de enero de 1896 llego a este lugar la columna invasora, encontrando a la población ocupada por los habitantes encabezados por la insigne patriota Isabel Rubio. De esa forma iniciaba un periodo difícil para este lugar disputado constantemente entre el Ejército Español y los independentistas. Entre 1896 y 1898 el poblado sería atacado en varias oportunidades por el Ejército Libertador a pesar de la protección que tenía por parte de los españoles.

Según testimonios de personas que la acompañaron, desde el 18 de enero había establecido su puesto de mando en su finca Morón y que junto a ella estaban la mayoría de las mujeres que la acompañaron durante el resto de la guerra, entre ellas, Petra y María Ríos.

Varios familiares y amigos trataron de convencerla para que saliera del país, donde podría contribuir con la lucha. Todos se preocupaban por su avanzada edad y la dureza de la guerra para una mujer en aquellas condiciones, pero se negó categóricamente, enarbolando la consigna “necesito practicar lo que propagué”
De esta forma respondía esta mujer que no flaqueo nunca ante los peligros, la falta de alimentos, las enfermedades y las fatigosas marchas realizadas por todo el escenario de Vueltabajo, con su hospital de sangre, precisamente en lugares donde de la guerra era más difícil. Ello determinó que fuera mucho más respetada por los cubanos y también por el enemigo, empeñado en acabar con su ejemplo, quienes emprendieron una tenaz persecución contra ella.

Isabel Rubio: La Capitana de Occidente

Isabel Rubio: La Capitana de Occidente

Es justo reconocer que esta mujer adulta con muchas personas bajo su protección, anduvo por los escenarios más difíciles de la provincia, recorriendo palmo a palmo todos los municipios de la actual provincia. El punto de partida sería Paso Real de Guane y Las Catalinas, lugares de los que se despidió con su firmeza acostumbrada. En este último lugar al amparo del Cuyaguateje estableció su Hospital de sangre, avanzando después hacia los lugares estratégicos donde tenía de sus propiedades, para partir en marzo de 1896 hacia el oeste, en dirección a Hato de Guane, Hato de Guaniguanico, hasta la hacienda Santa Lucia, al norte de la bahía de Guadiana, propiedad de la familia de su padre, también el Roblar y el Barrigonal, donde se ha dicho por protagonistas del hecho que recibió oficialmente los grados de capitana.

El avance en retroceso hacia el este fue mucho más penoso, no solo por las condiciones de la geografía pinareña, con el sistema montañoso de la cordillera de Guaniguanico, un número considerable de ríos y arroyos que cruzar en difíciles condiciones y zonas pantanosas, se trataba además de obstáculos interpuestos por el ejército español, con sus líneas de fortines , el movimiento constante de sus columnas en operaciones y el papel de los Voluntarios y Guerrilleros, enemigos implacables conocedores del territorio.

Ese avance tiene un punto de parada estratégico en Las Catalinas de Guane, donde sería auxiliada con medios y recursos por los habitantes del lugar, de estos predios sigue el camino hacia el este, continuando por la llanura sur, cerca de la zona costera, transitando por los municipios de San Juan, San Luis, Pinar del Río, Consolación del Sur y Los Palacios, buscando el macizo montañoso de la Sierra del Rosario, donde se encontraban ubicados estratégicamente los mandos del Ejército Libertador dirigidos por Antonio Maceo. Quienes describieron ese recorrido meses después, en marzo de 1897, quedaron impresionados por las adversidades que se presentaron ante ellos, como lo certificó Rafael Cruz Pérez en sus memorias sobre la expedición del Dauntless.

Radicada en la serranía del extremo oriental de la provincia y conociendo el enemigo de su ejemplo, trataría reiteradamente de ubicar su hospital y eliminarla físicamente, Altos jefes del Ejercito Libertador, incluyendo a Maceo se preocuparon por la seguridad del lugar donde se encontraba.

En la serranía del Rosario se internan hasta los sitios más inhóspitos, aproximándose al Brujo y Brujito, retrocediendo por la presencia del enemigo, hasta Sabana de Maíz, para situarse después en loma Serrano y volver al lugar anterior, que fue atacado por el general español Cándido Hernández de Velasco, acción que determinó el traslado hacia la loma de La Gallarda. Es muy difícil precisar las veces que Isabel Rubio tuvo que mover su campamento ante la presencia o ataque del enemigo, lo cierto es que vivieron una vida llena de dificultades y tensiones, ante la amenaza constante de los partidarios del colonialismo, particularmente Voluntarios y Guerrilleros. La Gallarda parece que la utilizó en varias oportunidades, por su posición geográfica, así como el Seborucal, donde finalmente fue sorprendida.

En la sierra del Rosario conoció también los horrores de la guerra y sufrió mucho al ver morir a personas de todas las edades, sobre todo, mujeres y niños.

El 6 de febrero de 1898, desde La Gallarda, 9 días antes de morir, la patriota insigne de Pinar del Río, Isabel Rubio en carta al general Antonio Varona se refiere a las penalidades de la guerra para las familias que estaban en la manigua. Ese documento, quizás el último escrito por esa extraordinaria mujer, no se refiere a su estado de salud, ni a sus carencias personales, para ella el dolor y el sufrimiento de las demás personas era superior, así lo confirma cuando expreso sobre aquellos seres:

“Como sufren las miserias, la desnudes y la muerte: ellos nos dan su ejemplo; de esto he visto yo mucho aquí y donde quiera que he estado, el proceder de ellos es sublime, admirable”.

“Voy a citarle un ejemplo: a fines de diciembre pasado, paso la columna por aquí y quemaron tres bohíos en que Vivian tres familias una de ellas blanca, compuesta de madre y seis hijas y tres varones… cuando llegaron los soldados tenían una niña de diez y seis años con viruelas; al llegar a la casa los soldados, la madre huyo con ella cargada; paso el río saltando de piedra en piedra hasta que en una resbalo y como era natural cayo al río y se bañaron; llegaron así a un rancho y allí se metieron empapadas sin abrigo más que los trapos que llevaban empapados; resultado que a las 24 horas era cadáver.”

Según el testimonio de Isabel Rubio la madre y la hermana mayor varios días después estaban infestadas igualmente con la viruela, pero se salvaron, mientras las dos más pequeñas, también murieron contagiadas con la misma enfermedad.

“Pues de esto, amigo mío, a cada paso vemos un caso, que nos enseña a tener resignación y esperar que se haga la luz que nos ilumine y que con fe esperamos los cubanos de corazón”

El ataque de la guerrilla de San Diego al campamento de Isabel

El coronel Modesto Gómez Rubio al referirse a las circunstancias en que fue asaltado el campamento de su madre, señaló que el 11 de Febrero de 1898 una comisión al regresar del cuartel general, ocupó una yunta de bueyes del campo enemigo, destinándose uno de estos animales para el hospital ubicado en Seboruco, trasladándolo por el río para no dejar huellas, pero al día siguiente la guerrilla de San Diego y una compañía del Ejército Español recorrieron el lugar y escucharon los bramidos del buey cuando era sacrificado.

El asalto fue con la brutalidad que caracterizaba a los guerrilleros, descargando sus armas contra los heridos, enfermos, mujeres y niños. Ante aquella situación Isabel Rubio se interpone enérgicamente, recibiendo una herida que le destrozó una pierna.

Foto Hospital San Isidro, Pinar del Río, donde fallece Isabel Rubio.

En condiciones pésimas y maltratada fue trasladada como prisionera de guerra a San Diego de los Baños y más tarde a la ciudad de Pinar del Río, donde murió el 15 de febrero de 1898 en el hospital San Isidro. El testamento escrito apenas unas horas antes de morir contiene una serie de aspectos de gran interés para poder entender la dimensión de la personalidad de Isabel Rubio. Sobre todo, el reconocimiento de las pocas propiedades que poseía, el estatus de sus hijos y nietos, el deseo de que fuera sepultada con las ropas de uso y el empeño por plasmar su firma en el testamento, lo que no pudo efectuar debidamente por su estado de gravedad.

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